Uds. y yo recordarán hace muchisimo tiempo y hasta ahora existen muy pocas cabinas telefónicas de las esquinas, cuando aún no existia la telefonia móvil.
Estas cabinas hoy en día son casi obsoletas, esto se debe al incremento indiscriminado de los teléfonos celulares cada persona ahora posee un móvil con el cual se comunica y le es innecesario visitar estas cabinas telefónicas.

Una nota la tomamos desde España donde dicen que el uso de estas cabinas telefónicas a descendido un 15% cada año. Hoy en día sólo existen 50.000 teléfonos públicos en toda España, cuando en 2001 sumaban más de 60.000, según datos de Telefónica Comunicaciones Públicas (TTP), filial del grupo que explota este negocio.
“A mí me extraña cuando veo una, últimamente si no tengo móvil entro en un bar porque además las que hay suelen tragar el dinero”, dice Marta Perojo, vecina de Valentín Masip. No sólo los móviles son los culpables de esta desaparición paulatina, sino que muchos usuarios se quejan del deficiente servicio que prestan los teléfonos públicos. Muchas están trucadas por gamberros y se tragan el dinero.
Esto provoca desconfianza, sobre todo en la gente mayor, explica Benigno García en referencia a la cabina ubicada en la calle Santa Clara. De la misma opinión es María Teresa Suárez, vecina de Gascona. Afirma que es un mal servicio, están todas desbaratadas.
Antes las usaba mucho, pero ahora me fío más del móvil. Ante la protesta generalizada de que las cabinas no devuelven el cambio, la gran operadora se justifica diciendo que en ningún país del mundo lo hacen, como si fuese una máquina expendedora, debido a que sería muy difícil mantener un cajetín operativo a causa de su volumen. Y al estar en la calle atraerían aún más los actos vandálicos.
Las gamberradas suponen un gasto de 20 millones a la empresa cada año. El reglamento del Servicio Universal de Telecomunicación obliga a Telefónica a mantener la telefonía de uso público, una actividad iniciada por otros operadores entrantes como Euskaltel o Retecal, que ya han abandonado esta oferta de servicios. El motivo es que casi 19.
000 de las cabinas no cubren su coste de mantenimiento. A pesar de ello el compromiso de la empresa es mantener el punto de servicio, lo que quiere decir que cuando se estropeen sólo quedará una en dónde ahora hay varias. El sustituto Los teléfonos públicos no sólo tienen que competir con los móviles sino que en los últimos años ha aparecido un negocio que les está robando los pocos usuarios que les podían quedar: los locutorios.
Es muy difícil conocer el número exacto que hay, ya que no existe ningún informe al respecto. Y Telefónica cuando contrata la línea no diferencia el uso que se le otorga. No existe ningún control y la mayoría son negocios ilegales, destacó Juan Viguera, propietario de uno de los locutorios pioneros de la ciudad, que abrió hace siete años.
Él se muestra muy escéptico ante el compromiso de Telefónica de mantener su servicio público. No es rentable y no interesa, además mi intermediario me ha dicho lo contrario a la empresa. Los locutorios viven gracias a los inmigrantes.
Son los que necesitan hacer llamadas internacionales con más frecuencia, pero cada vez acuden más particulares porque les resulta más barato. Seguimos viviendo en el mismo monopolio, contratar a través de Telefónica es una barbaridad, por eso necesitamos operadores intermediarios que negocien las rebajas porque a semejantes precios no eres competitivo, explicó Viguera.Ahora con esta tecnología actual que creen que será proxima a desaparecer ???.
via: hoytecnologia.com































