Los tatuajes, el maquillaje permanente, las perforaciones conocidas como pearcing y hasta procedimientos tan sencillos como la manicura y la pedicura pueden convertirse en puertas de entrada del virus de la hepatitis B, si no se trabaja con material descartable, alertó Hernán Vildósola, médico del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
El estudio “Prevalencia de portadores de virus de hepatitis B (VHB) y C (VHC) en adolescentes con y sin experiencia sexual 2006″, realizado por docentes sanmarquinos de dicho instituto en 226 jóvenes limeños, encontró que tres de ellos adquirieron la enfermedad a consecuencia de haberse sometido a perforaciones conocidas como pearcing, para adornarse con tatuajes y joyas incrustadas en la piel.
Este tipo de contagio se produce a consecuencia de la informalidad con que trabajan los tatuadores, utilizando instrumental contaminado y sin las mínimas condiciones de higiene como lavarse las manos y utilizar guantes.
Por lo general, se trata de tatuadores al paso que contactan a los jóvenes en las playas, parques o en inmediaciones de las grandes avenidas.
Es lamentable, explicó Vildósola, que exista muy poca información sobre estos riesgos y muchos negocios de tatuajes o de cosmetología pueden no ser conscientes de que transmiten la enfermedad.
“El virus también se puede adquirir al compartir una hoja de afeitar, un cepillo de dientes o un cortaúñas, si es que las personas que tienen estos negocios utilizan agujas e instrumental contaminado con las secreciones de un portador de la enfermedad.”
En el Perú, la hepatitis B es considerada un problema de salud pública.
Por este motivo, el Ministerio de Salud ha emprendido una Campaña Nacional de Vacunación, que busca proteger a más de 10 millones de peruanos de 2 a 19 años.
Dicha jornada se desarrolla en todos los establecimientos de salud del Minsa y es gratuita.
La hepatitis B es una enfermedad grave, cuyos principales síntomas son pérdida del apetito, fatiga, fiebre baja, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, piel amarilla y orina turbia debido a la ictericia.
Estos síntomas pueden aparecer en un lapso de uno a seis meses desde el momento de la infección. Este mal causa hepatitis crónica, cirrosis, cáncer del hígado, falla hepática y puede desencadenar la muerte.
via: Andina


















